viernes, 4 de marzo de 2011

LA APUESTA POR HABILIDADES, DESTREZAS, DISPOSICIONES O HABITOS Y/O COMPETENCIAS GENÉRICAS

Entendida una competencia como un ‘saber hacer’ en el que se conjugan pensamiento, conocimiento y habilidades, desde el año 2008 el Ministerio de Educación Nacional ha emprendido acciones tendientes a la formulación de competencias genéricas o transversales a todos los núcleos de formación en educación superior, que posibiliten un monitoreo de la calidad de la educación superior en el país y que puedan constituirse en el elemento articulador de todos los niveles educativos: inicial, básica, media y superior.

La apuesta es por competencias genéricas que sean transversales a todos los niveles educativos y a los diferentes énfasis y programas de formación, como una respuesta a tres (3) cruciales necesidades de la sociedad actual:

  1. El aprendizaje para toda la vida;

  1. La comprensión de contextos y situaciones que exige la toma de decisiones argumentada;

  1. Las posibilidades de análisis y de crítica ante diversos enunciados.

Dichas disposiciones se han identificado como competencias que deben ser fuertemente desarrolladas, ante el cambiante estado de las tecnologías de la información y la comunicación; y el vertiginoso avance de los conocimientos sobre aquellos aspectos que demanda la sociedad de los futuros profesionales, universitarios, técnicos o tecnólogos.

Si bien, cada vez se reconoce más la necesidad de una formación en educación superior que sea pertinente para la sociedad, por ello la formulación de competencias genéricas, que derivan en otras más especializadas, constituye el horizonte de acciones de formación deseables en educación superior y, a la vez, son un referente de gran importancia para poder monitorear la calidad de la formación en todos los programas académicos de pregrado. No obstante lo anterior, es claro que las competencias genéricas no pueden suplantar las competencias específicas que se forman en los distintos programas de educación superior, pues su desarrollo, con respecto a estas últimas, tiene un carácter a la vez complementario e integrador. Al resaltar su importancia tampoco se pretende chocar con los énfasis particulares del currículo nuclear que cada universidad, en su autonomía académica y vocación institucional, quiera adoptar de manera transversal como desiderátum para que desarrollen todos sus egresados.

Al final, las competencias seleccionadas se agrupan en cuatro grandes grupos correspondientes a:

  1. Comunicación en lengua materna y en otra lengua internacional;

  1. Pensamiento matemático;

  1. Ciudadanía; y

  1. Ciencia, Tecnología y Manejo de la Información.

Más específicamente se trata de:

1.      Competencias abstractas del pensamiento: razonamiento y pensamiento crítico, entendimiento interpersonal, pensamiento creativo, razonamiento analítico y sintético, y capacidad o destreza para la solución de problemas.

2.      Conocimientos y Competencias Prácticas (necesarias para el despliegue de las competencias abstractas): cultura ciudadana, conocimiento y entendimiento del entorno, comunicación, trabajo en equipo, alfabetización cuantitativa, manejo de información, comunicación en inglés y TICs.

3.      Dinamizadores para el desarrollo de las competencias genéricas: saber aprender y recontextualizar lo aprendido.

Competencias abstractas

El llamado pensamiento de orden superior (higher order thinking) se caracteriza por tener lugar solamente a partir de un distanciamiento de su objeto, de la situación que suscita la reflexión. Solo tomando distancia respecto a una situación planteada es posible analizarla, criticarla, examinarla desde distintas perspectivas y buscarle soluciones a los problemas que entraña.

Al pensamiento de orden superior pertenecen: el Razonamiento crítico, el Entendimiento Interpersonal, el Razonamiento Analítico y el Pensamiento Creativo. Estas dimensiones se encuentran en el núcleo común de las distintas aproximaciones a las competencias genéricas. El desarrollo de estas competencias, además de ser la base que posibilita la innovación y el crecimiento de los sectores productivo y académico, es un fundamento necesario para el pleno ejercicio de la ciudadanía y la consolidación de la democracia.